Y sin querer, encuentro esta imagen en un blog, sin título y sin letra. Solita, como si me esperase. De repente, me vuelven los olores, las carcajadas, el aire, los sonidos, el calor del verano, las palabras y los mimos. En una sola imagen, revivo tardes enteras. Recupero un estado de felicidad pasado, un tiempo inocente e intenso, un paraíso, donde las moras eran la excusa perfecta.
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