Nos sentamos y escogemos un punto, una estrella. Repasamos el pasado, analizamos el presente y nos preparamos para el futuro. Y es en ese punto, en esa estrella, donde nos damos cuenta de que no estamos preparados en absoluto para nada. Nos llenamos la boca de posibles, de incertidumbres, de infinidades. Intentamos preverlo todo, escribir un futuro adaptado, bonito y que no moleste. Pero las estrellas no contestan... Lógico, saben que perdemos el tiempo con las preguntas. Por mucho que lo intentemos nunca estamos preparados. Como mucho tenemos unas líneas en mente, un boceto de acción, algo en que basarnos, pero siempre acabamos improvisando. Vivimos improvisando. Por muy calculadores que nos creamos. A veces sale bien, a veces te arrepientes, a veces sólo ocurre. Y esa sensación de descontrol inevitable es lo que a menudo nos devora las entrañas. Pero no por la falta de información, sino por la falta de oportunidades para repetirlo. Como dije hace días más abajo: "Todo se mueve, todo influye, todo cuenta". Y sólo podemos improvisar una vez por cada instante. ¿Preparados? Nunca. Pero ahí que nos levantamos todos los días con un par de narices. martes, 2 de noviembre de 2010
¿Preparados?
Nos sentamos y escogemos un punto, una estrella. Repasamos el pasado, analizamos el presente y nos preparamos para el futuro. Y es en ese punto, en esa estrella, donde nos damos cuenta de que no estamos preparados en absoluto para nada. Nos llenamos la boca de posibles, de incertidumbres, de infinidades. Intentamos preverlo todo, escribir un futuro adaptado, bonito y que no moleste. Pero las estrellas no contestan... Lógico, saben que perdemos el tiempo con las preguntas. Por mucho que lo intentemos nunca estamos preparados. Como mucho tenemos unas líneas en mente, un boceto de acción, algo en que basarnos, pero siempre acabamos improvisando. Vivimos improvisando. Por muy calculadores que nos creamos. A veces sale bien, a veces te arrepientes, a veces sólo ocurre. Y esa sensación de descontrol inevitable es lo que a menudo nos devora las entrañas. Pero no por la falta de información, sino por la falta de oportunidades para repetirlo. Como dije hace días más abajo: "Todo se mueve, todo influye, todo cuenta". Y sólo podemos improvisar una vez por cada instante. ¿Preparados? Nunca. Pero ahí que nos levantamos todos los días con un par de narices.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
la incertidumbre nos martiriza, pero hay que verle el lado positivo, y sobretodo no tenerle miedo :)
ResponderEliminar