Miras, incluso a veces observas, pero no te quedan párpados y la mirada escuece. Sospecho que buscas un sitio, un hueco. Lejos de todo lo que ya consigues, lejos de los aplausos mudos. Los días son cortos hasta para los peces, en realidad, apenas duran un silencio. Sientes el escalofrío y el vello, las manos aún son jóvenes para rendirse. Las sábanas no fingen, están frías y solas y tristes. Cada aliento es un desconsuelo, una trampa con dientes afilados que cortan el aire. El bote de los suspiros está por la mitad (los vacíos apenas ocupan espacio). Hay nubes por todas partes y el radiador no calienta. Tus pies te devuelven los rencores con un montón de frío. Has abierto la ventana pero los fantasmas no se van, solo entran más ausencias. Miras, incluso a veces observas, pero no ves nada porque realmente, no hay nada. lunes, 15 de noviembre de 2010
Nada
Miras, incluso a veces observas, pero no te quedan párpados y la mirada escuece. Sospecho que buscas un sitio, un hueco. Lejos de todo lo que ya consigues, lejos de los aplausos mudos. Los días son cortos hasta para los peces, en realidad, apenas duran un silencio. Sientes el escalofrío y el vello, las manos aún son jóvenes para rendirse. Las sábanas no fingen, están frías y solas y tristes. Cada aliento es un desconsuelo, una trampa con dientes afilados que cortan el aire. El bote de los suspiros está por la mitad (los vacíos apenas ocupan espacio). Hay nubes por todas partes y el radiador no calienta. Tus pies te devuelven los rencores con un montón de frío. Has abierto la ventana pero los fantasmas no se van, solo entran más ausencias. Miras, incluso a veces observas, pero no ves nada porque realmente, no hay nada.
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