martes, 7 de septiembre de 2010

Sean quienes sean

Es un proceso inconsciente. No programado. Pero en un segundo de repente te das cuenta.
Lo asumes. Lo aceptas. Es irrefutable.
Vuelvo al mismo lugar, al mismo estado.
Esta vez algo diferente. Con otros matices.
Soy yo la que está al otro lado de la línea.
Me asusta, me paraliza... pero me encanta.
Se crea el lazo, la protección inevitable.
El miedo a la pérdida, la complicidad.
El instinto inevitable de cuidar, de mimar.
Pero también ataca la dolorosa empatía.
Lo suyo es lo tuyo, todo, sin excepción.
La alegría y el dolor, lo bueno y lo malo.
Pero el cariño incondicional compensa.
No hablo de amor, ni de pasión. Es una entrada que habla de cariño, de ternura, de afecto. Posiblemente el mejor regalo con el que nacemos.
Nos aferramos a las personas que elegimos y luchamos para que no nos falten nunca.
Sean quienes sean y todos los que sean.

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