viernes, 17 de septiembre de 2010


Al principio no porque todo es más real o más fingido.
Hay más lástima y envidia. Más conciencia, más dolor.
Se escuchan los suspiros, los gritos, los desánimos,
también las carcajadas, los favoritos y los mimos.
Pero por la noche todo se vuelve del mismo ovillo,
todos cruzamos el mismo puente, el mismo camino.
¿Vida medio llena o vida medio vacía? Da igual.
Todo es confundible, todo se mezcla, todo se dispersa.
Por eso estamos tantos allí.

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