sábado, 15 de octubre de 2011

Seguiremos...

Ahora parecemos distintos. Como si nos hubiesen arrancado la mitad de nosotros mismos. Como si nos hubiesen exigido evaporar hasta el último resquicio de ternura. Aunque siempre queda algo... Todavía se percibe huidiza esa esencia de complicidad que nos unió tanto. Pero ya nada es como antes. Nos mantenemos firmes, cautelososos, fijando fronteras y racionando palabras. Sigue doliendo, pero la distancia y el tiempo tienen ese poder de insesibilización paulatina, y ahora todo parece más lejano, más onírico, menos real, menos vivo. Me conformo con tu felicidad (sincera) y nuestro artificio. Quizá algún día pueda volver a mirarte sin nostagia, no vuelvan a volar inquisitivos los reproches, ni se midan tanto las acciones. Hasta entonces, seguiremos con nuestras distancias y nuestras ahora precavidas gansadas, mientras fingimos que ya ninguno de los dos sentimos los suspiros ahorcados del otro.

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