No voy a pedirte nada, ni siquiera un sueño. No lo necesito. Ya derramé mis lágrimas y me tragué doce mil suspiros. No hay elección posible cuando el corazón deja de latir, cuando el mundo se encoge, se marchita y muere. El futuro es demasiado caprichoso como para arriesgarte. No se puede sobrevivir sin diástole, así que me quedo contigo, aquí y allí, para seguir buscando. Acertar y equivocarse son conceptos académicos, la vida es más de luchar y adaptarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario