Ya no hay vuelta atrás. Me di cuenta en cuanto crucé el puente. No recuerdo bien el día en el que salté al vacío sin la certeza de si sabía volar, pero lo hice. Ahora ya todo se desarrolla sin esfuerzo, como si estuviese escrito. Me inundan las ganas de seguir, de probar, de experimentar. Los cambios pueden ser buenos o malos, pero siempre son cambios y los cambios te despiertan, te espabilan. Me adapto con una velocidad impresionante, me excita todo lo que no conozco, me entusiasma. Poder elegirlo todo, sin dar más cuentas que a ti misma... Libertad supongo que lo llaman. La llegada de una nueva etapa es inminente.
Señores, hagan juego.

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