viernes, 20 de mayo de 2011

Cerveza, vino, hielo y cazadoras. Tengo el estómago tiritando y el corazón apretujado. Me duele el control cuando lo pierdo y el control cuando lo tengo. Luego todo se convierte en frases revueltas y miradas tristes que se desvanecen entre caricias y sábanas frías mientras amanece. Supongo que es una condena inevitable. Un tira y afloja infinito. Un campo de minas lleno de remordimientos. Me duele el qué se yo y el yo que sé. Soy una persona lógica y racional, con sentido común y fuertes principios. Demasiado empática y demasiado cobarde. Ese es mi problema. Esa es la maldita losa que me comprime las entrañas. Tan poética y tan jodidamente consecuente. En fin...

No hay comentarios:

Publicar un comentario