lunes, 21 de marzo de 2011

Típico de fantasmas

Vive a trompicones, sin saber si disparar o regalar flores. Sin pensar en doblar la esquina o seguir de frente. Yo me quedo mirando, mientras bebo un café bien amargo para ver si se me curan los labios. De pronto, sin tiempo a la defensa y sin escrúpulos, apareces en su boca y toda mi entereza se derrumba. Una sola frase tuya me resulta suficiente para desarmar mi gigantesco muro en un instante. No es justo, pero tampoco es culpable. Nos robó un trocito de alma sin permiso y me lo lanzó a las entrañas sin tener ni idea de nada. Dolió, pero aún no se muy bien si fue más el recuerdo o la suplantación. Todo se hace más difícil. La obsesión se apodera y me distorsiono. Además las soluciones no me gustan, ninguna de ellas. Así que suspiro y cada tres segundos te pregunto, pero no dices nada, sólo observas y me abrazas... típico de fantasmas.

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