lunes, 28 de marzo de 2011

A la deriva

Siempre a la deriva con un rumbo imaginario que voy cambiando según el oleaje. Supongo que así no llegaré a ninguna parte... pero tampoco zozobro. A veces quiero lanzarme del barco. Pero me da un miedo terrible nadar en alta mar. No es seguro. Pero necesito bucear lentamente a ras de fondo. Vuelvo a quedarme ausente bajo la ducha demasiado tiempo. Siempre me pasa a finales de invierno, antes de que la primavera llegue de verdad. A veces llueve durante horas pero siempre escampa, aunque hay días en los que la humedad me cala hasta los huesos. Pero lo peor sin duda son las noches cerradas, sin estrellas, donde todo duele y quema el doble. Pero tarde o temprano si sigues navegando...

siempre amanece.

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