Lo intenta y espera, o más bien desea, pero sabe que el viento no es alisio y se rinde. Mientras ella se queda con su elección segura, racional y satisfecha pero con esa pena del que pierde algo que pudo pero que en realidad nunca tuvo. Esa falsa nostalgia que llaman. .
Son días fríos y firmes. Estables. Los trenes pasan sin demasiada conciencia y los pájaros vuelan incesantes, pero esta vez cobardes y nada impulsivos. Tarde o temprano, todos aprendemos a quitar las piedras antes de volver a tropezarnos.
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