domingo, 2 de enero de 2011

Gracias

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No hubo multitudes, ni esperas, ni carcajadas. Tampoco resaca.
No hubo tacones, ni cubatas, ni tabaco.
Tampoco serrín, ni conversaciones triviales,
ni siquiera amistades.
Pero si que hubo música, brindis y chocolate.
Hubo risas, camisa, champán y medias.
Bailes, serpentinas y latidos. Hubo largos besos.
Hubo intimidad. Hubo cariño.
Somos dos cómplices, dos testigos, dos mitades.
Quedarme dormida escuchando tu corazón
mientras me colocas lentamente los rizos
detrás de la oreja...
Gracias.
Porque no concibo manera mejor
de pasar la primera noche del año.

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