domingo, 23 de enero de 2011

Sin avisar, sin una razón especial, sin buscarte. Vas esta noche y me encuentras. Hacía más de cuatro años sin visitas. Luego no he podido dormir. Quería más, te echaba de menos. Te he forzado pero ya no has vuelto. Maldito subconsciente sensiblero. Ahora cada minuto me persigue, me duele. Pienso en tí y pienso en Kohaku. Es una metáfora pueril, absurda y subjetiva, pero no puedo evitar lamentarme pensando por qué en el final de nuestra historia,
yo no pude salvarte.

Chihiro y Kohaku en la preciosa película El viaje de Chihiro

No hay comentarios:

Publicar un comentario