domingo, 3 de octubre de 2010

Contra el suelo

Y entonces fue cuando decidí coger tu curiosidad y la mía, los desgastes y el esperpento.
Además me arranqué las nubes y los desconciertos, me exprimí la espera y me extirpé
las mentiras, las recriminaciones y los consentimientos.
Empezaban a cobrar forma todas mis miserias.
Junté también las soledades, los insomnios y las vueltas.
Agrupé las lagrimitas invisibles con los gritos cardiacos
e hice con ellos una gran bola de abatimiento.
Y así, junté amorfidades, lamentos y pastosas bolas,
incorporándolo todo a un montón de banalidades secas y aburridas.
.
Cuando tuve todo mezclado y revuelto,
nadando dentro de un frasco sin forma,
respiré hondo, cogí carrerilla y
lo estampé todo contra el suelo.
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Ahora observo como se evaporan y disuelven en el aire muchos de mis tormentos.
Pero se me olvidó no respirar y algunos apenas tardaron en volver a meterse dentro.
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