Son las consecuencias de quedarse quieta mientras el mundo no para de moverse. De tomar cafés que saben a consistencia vital incuestionable. De esperar, fruncir el ceño y apretar los puños. De los atajos untados en el mañana no existe y en el tiempo lo cura todo. De meter las decepciones en cajitas y las ilusiones en sobres. De colocar los minutos en filas y los días en tablas. De acumular deseos incongruentes y ficticios que aturullan. De las duchas rápidas y las noches cortas. De ser tan racional, consecuente y contradictoria. De desnudar antes mi alma que mi cuerpo. De ocultar debilidades y flaquezas detrás de un montón de rizos....... De escribir tanto y hacer tan poco.

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