Los icebergs son fríos, distantes. Flotan a la deriva silenciosamente. Sin saber bien dónde ir o dónde quedarse. Además sólo muestran una pequeña parte de sí mismos. Lo realmente atractivo, lo más impresionante de ellos, lo esconden bajo la superficie del agua.Yo nunca podré ser una mujer iceberg.
Odio el frío y la distancia. No necesito un rumbo fijo pero sí una compañía. Pero sobre todo, y quizá sea el mayor de los impedimentos, es que siempre enseño más de mí de lo que escondo.
Asumo que jamás podré ser una mujer iceberg... por mucho que lo intente.
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