Hay un instante en el tiempo en el que ves con completa claridad la increible conexión, la unión indisoluble, la firme y fuerte lazada..
Descubres que irremediablemente tú formas una parte vital en él y que él forma una parte vital en ti. Entonces sientes pánico a la dependencia, miedo a la pérdida, terror a la inercia.
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Pero es en ese preciso momento cuando te das cuenta de que tu vida sin su vida sería como un mar sin oleaje. Y que esa unión tan firme es la culpable de tu luchadora y constante felicidad.
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