No es un diagnóstico del todo fiable pero puedo corroborar mi patológica tendencia a cagarla. Me cuesta encontrar el origen... si es torpeza, estupidez o simplemente una ocasional falta de inmadurez absoluta. Quizá por esa razón, tampoco encuentro prevenciones claras o fáciles que me ayuden a prestar más atención a mis intenciones antes de que se conviertan en cagadas irreversibles.Con la boca llena de disculpas y la mirada con más vergüenza que enfoque, me retiro y me retuerzo. Lamentablemente solo puedo esperar a que el tiempo haga su trabajo ahogando culpas y remordimientos, mientras mi cerebro y mi corazón se esfuerzan concienzudamente en buscar consuelos o sencillamente en enredarse a otros pensamientos.
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