lunes, 10 de mayo de 2010

10 de mayo

Hoy hacen siete años de la peor noticia de mi vida. Ha pasado tiempo. Ya no pienso todo el rato en ti. Ya no lloro cuando te recuerdo (o por lo menos no siempre). Puedo hablar de ti y al rato volver a estar bien. En definitiva, puedo ser feliz con tu ausencia.

Sin embargo, aún no he lavado tus peluches ni tus gorras (no quiero que pierdan tu rastro), no uso tus regalos por si se pierden o se rompen, parece increíble pero aún puedo recordar tu olor y el tacto de tu piel, no consigo escuchar la palabra cáncer y quimio sin estremecerme, duermo con tu monito por si te sientes sólo en las noches, te recuerdo en cada gorra que veo, todavía beso y acaricio tus fotos, se que estas en todos los mares y en cada gota de lluvia, me quedo triste si escucho a Dido, te sigo pidiendo cosas, miro siempre que paso con desprecio la cabina telefónica de las malas noticias, busco incansable tus abrazos (y no los encuentro), todavía estar en Meruelo me crea un nudo en la garganta, mirar a los ojos de tus padres me sigue costando horrores, hago pulseras con margaritas siempre que puedo (son todas para ti, ya lo sabes), releo tus cartas de vez en cuando para volver a tenerte…

Es decir, que sigo soñando que vuelves, sigo esperando que el puzle se complete, sigo echándote de menos, sigo queriéndote, sigo recordándote, sigo añorándote… sigo sin ti pero sigo contigo, un año más.

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