sábado, 17 de septiembre de 2011

He intentado hablar conmigo misma pero soy tan tozuda que ni siquiera me escucho. Lástima que no me permita abofetearme. Parezco un niño cabreado de los que te amenazan con dejar de respirar. No ha ocurrido nada, pero aquí me encuentro soltando juros en contra de la existencia. Quizá sea el desarrollo progresivo lógico de mi sistema hormonal o que simplemente tengo el día tonto. La cuestión es si toda esta ira contenida que me aflora de vez en cuando es real y si además tiene alguna causa justificada que avale dichos sentimientos estúpidos. Supongo que no. Que la culpa de este miserable estado anímico es por puro atolondramiento ocasional y pasajero. Malditos demonios internos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario