A veces las novedades nos ciegan y perdemos el horizonte. Descuidamos lo importante mientras nos engañamos con carcajadas efímeras y elogios voladores. Es muy fácil despistarse cuando damos todo por sentado, cuando la rutina se acomoda instalándose automáticamente. Es mentira. No hay nada seguro.
El presente es un castillo de naipes.
No hay ninguna vida protegida con cristales herméticos. Cualquier corriente, cualquier brisa, puede derrumabarlo todo.
No hay ninguna vida protegida con cristales herméticos. Cualquier corriente, cualquier brisa, puede derrumabarlo todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario