Si, supongo que se puede olvidar, como yo olvidé los mordiscos. Pero también es cierto que pese a todo, aún conservo el tapón verde de la botella. Así que no se muy bien que implica olvidar, si es necesario superarlo o simplemente es resignarse.
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A veces, casi siempre sin ser conscientes, creamos nudos exageradamente prietos, de esos que no puedes desatar ni con los dientes. Y la única solución que nos queda para intentar quitarlos, es apretarles aún más para que se noten menos. Los malo es que así, aunque a simple vista apenas se perciban, se quedan dentro para siempre y jamás dejan de sentirse del todo.

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