Tengo un gran vaso que me obligo a llenar de cosas que quiero que los demás esperen de mí. Y a menudo, siento que me ahogo en mi propio vaso. Siempre quiero acertar, siempre quiero ser la mejor en las personas que me importan, siempre quiero hacerlo todo. Y no puedo. No doy de sí.
Tengo un pánico tremendo a defraudar. Es una de las cosas que más temo. Y me olvido de mí misma. Me agoto. Me saturo. Me hago daño. Si no ofreciese tanto, luego no se esperaría tanto. Es un bucle provocado a conciencia que nadie percibe porque para cada persona existe un sólo yo, pero mi yo existe para varias personas y por mucho que lo intente no doy abasto. Es imposible entregar el 100% continuamente aunque me intente convencer de lo contrario... Maldita sea mi autoexigencia.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario