Hay días de lluvia. Días tristes. Días en los que las gotas te calan hasta los huesos. Días de ojos lánguidos con sonrisas huidizas y miradas melancólicas. Todo sigue igual, la belleza no se va nunca, sólo permanece escondida bajo un estado gris. Falto de color, falto de vida, pero constante y en armonía. El piano se mezcla con el fuerte golpeteo de la lluvia contra los cristales. La gente finge pero nadie estudia. Sólo piensan y suspiran. Los días de lluvia no concentran, sólo dispersan. Acumulan fracasos y torpezas. Te inundan con sus nubes, te ahogan con su tristeza. Te mojan la esperanza, te enfrían la entereza. Días de lluvia.
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