domingo, 11 de abril de 2010

Qué difícil es a veces verlo todo tan fácil

Qué difícil es a veces verlo todo tan fácil. Pensar que tienes la solución a todos los males. Ponerte en el lugar del otro intentando comprender su situación. Obligarle a luchar, darle consejos la mayoría de las veces bonitos pero poco prácticos.
Aliviar nuestro dolor haciéndonos más daño. Intentamos ayudar pero se nos olvida lo más importante: que no somos nosotros. Cada uno tiene una personalidad, un instinto, un corazón, una mente y una conducta. Si elegimos para ellos lo que nosotros haríamos podemos meter la pata hasta un fondo muy profundo porque es posible que no coincida para nada con esa persona. Pero aún así lo hacemos, porque no sabemos ayudar de otra forma.
La verdadera empatía en realidad es imposible. Podemos ponernos en el lugar del otro pero no podemos sentir como el otro. Es fácil imaginar que una situación te pasa a ti pero es difícil, diría imposible imaginar como te sentirías en esa situación si fueras esa persona porque ¡no eres esa persona! Y cada uno es un mundo, con sus emociones y sus experiencias, por eso no podemos aconsejar nunca de manera acertada a ciencia cierta en una vida que no es la nuestra.
Que pena… duele darte cuenta que siempre que intentamos ayudar, es posible que no siempre lo estemos haciendo.

1 comentario: