Ya es tarde para arrepentimientos.
Somos títeres de nuestra inconsciencia.
Muñecos de trapo empapados por una lluvia que no pudimos evitar.
Es difícil volar con las alas mojadas, casi rotas.
No hay Sol. Tenemos frío.
Perdemos el aliento en cada pisada.
Estamos cansados de no ver nada más que niebla espesa y taciturna.
De beber cubatas cargados de hielos y suspiros.
De noches tristes y miradas vacías.
Pero no podemos rendirnos porque sabemos que la vida es nuestra.
Sólo nuestra.
Un cuaderno en blanco esperando a ser escrito.
El pasado pesa, nos vence, nos derrota.
Pero respiramos.
Incluso si nos concentramos podemos hasta percibir pequeños rayos de Sol.
Debemos agarrar todo ese maldito dolor que nos envuelve y pisarlo.
Porque no esta permitido rendirse.
Caerse sí, pero no rendirse.
Somos títeres de nuestra inconsciencia.
Muñecos de trapo empapados por una lluvia que no pudimos evitar.
Es difícil volar con las alas mojadas, casi rotas.
No hay Sol. Tenemos frío.
Perdemos el aliento en cada pisada.
Estamos cansados de no ver nada más que niebla espesa y taciturna.
De beber cubatas cargados de hielos y suspiros.
De noches tristes y miradas vacías.
Pero no podemos rendirnos porque sabemos que la vida es nuestra.
Sólo nuestra.
Un cuaderno en blanco esperando a ser escrito.
El pasado pesa, nos vence, nos derrota.
Pero respiramos.
Incluso si nos concentramos podemos hasta percibir pequeños rayos de Sol.
Debemos agarrar todo ese maldito dolor que nos envuelve y pisarlo.
Porque no esta permitido rendirse.
Caerse sí, pero no rendirse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario